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Propiedades e IndicacionesLa ajedrea contiene hasta un 1% de aceite esencial rico en carvacrol y cimol, que le otorga propiedades estimulantes, carminativas, antiespasmódicas, vermífugas, diuréticas y pectorales; así como Caninos y polifenoles.
- Sobre el aparato digestivo actúa como aperitiva, abriendo el apetito y facilitando la digestión. Pero además, resulta muy interesante su acción carminativa. Según cita el destacado botánico y farmacéutico Font Quer, «discute las ventosidades del estómago e intestinos». Nada mejor que la ajedrea, para sazonar los platos de legumbres como las judías (frijoles), así como los guisos de habas. Además, relaja los músculos del intestino (efecto antiespasmódico), por lo que resulta útil en los casos de retortijones abdominales o de diarrea. Conviene a los que padecen de gastritis. También presenta cierta acción vermífuga.
- Sobre el sistema nervioso ejerce una suave acción tonificante, por lo que se halla indicada en caso de fatiga crónica, debilidad, hipotensión y astenia. Claro que, el uso de la ajedrea, debe acompañarse de otros tratamientos naturales en el marco de una cura revitalizadora.
- Su acción afrodisíaca va mas allá de la simple leyenda, aunque es discreta y progresiva 10,01. Si se desea una acción más contundente, se deberá asociar con otras plantas
- Es ligeramente diurética y depurativa, por lo que conviene a los obesos. artríticos y gotosos.
- Proporciona acción balsámica y expectorante, debido a los aceites esenciales que contiene. Es útil en bronquitis agudas y crónicas, así como en casos de asma.
Preparación y EmpleoUso INTERNO
- Infusión con 20 g de planta por litro de agua, de la que pueden ingerir hasta 3 o 4 tazas por día.
- Esencia: de 3 a 5 gotas después de cada comida.
Usos culinarios
- Para los guisos, puede emplearse tanto fresca como seca, o bien pulverizada en un molinillo de moler pimienta. La esencia también se usa como condimento.
- Para aliñar las aceitunas naturales, esta es la receta que se aplica en los mejores pueblos olivareros de España: Se ponen las aceitunas (olivas) a remojo durante varios días, cambiándoles el agua a menudo, hasta que salga clara y las aceitunas no amarguen. Después se dejan a remojo con ajedrea (un puñado por litro de agua), sal, ajos y corteza de naranja (para las negras) o de limón (para las verdes). Éxito garantizado.
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